| Entrevistas |
Martes 4 de Diciembre del 2007 |
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Gerardo Reyes, periodista
“Quiero mostrarle a la gente cómo viven las personas que influyen en ellos más que los propios políticos”
Entrevista y foto por Gianmarco Farfán Cerdán
Hablar del periodista colombiano Gerardo Reyes es referirnos a lo mejor del periodismo de investigación de toda Iberoamérica. Este importante hombre de prensa fue miembro del equipo del diario The Miami Herald que en 1999 ganó el Premio Pulitzer a la mejor investigación periodística (por descubrir las votaciones fraudulentas en las elecciones de Miami en 1998). Además recibió el 2004 el premio individual de periodismo internacional María Moors Cabot, otorgado por la Universidad de Columbia, en reconocimiento a toda su trayectoria. Y en este 2007 acaba de recibir el Premio de Periodismo Planeta (el mismo que en 1995 obtuvo el reconocido Javier Darío Restrepo, quien dos años después ganó el Premio Latinoamericano a la Ética Periodística). Actualmente es reportero para América Latina del diario El Nuevo Herald de Miami. Asimismo, es autor de los libros Nuestro hombre en la DEA (2007, sobre Baruch Vega, fotógrafo que negoció la libertad de varios narcotraficantes en los EE. UU.), Don Julio Mario Santo Domingo, biografía no autorizada (2003, sobre el polémico magnate colombiano), Los dueños de América Latina (2003, como coordinador. Sobre las personas más ricas de nuestra región), Made in Miami (2000, recopilación de sus mejores reportajes), Periodismo de Investigación (1996, manual de referencia obligada en muchas universidades latinoamericanas) y Por quién votar (1982). Reyes ha pasado por las redacciones del diario El Tiempo –durante casi diez años-, y las revistas Gatopardo, Semana y Poder. Además es miembro del Internacional Consortium of Investigative Journalists. ¿Cuál es la característica actual del periodismo de investigación latinoamericano? Creo que es un periodismo que a veces tiene muy buenas temporadas en determinados países y en otros no. Y creo que la razón por la cual tiene éxito en unos países y en otros no es por el eco que pueda tener dentro de los organismos de control. En países donde las fiscalías son independientes, donde están atentos a lo que hace el periodismo, las denuncias adquieren una gran importancia. En países donde las fiscalías y los organismos de control son sordos -como en Venezuela, por ejemplo-, se pueden hacer cosas muy buenas pero se quedan en los titulares y periódicos, y no tienen el efecto deseado, que es que eso tenga una sanción, no solamente social sino judicial. Y en el caso colombiano ¿el periodismo de investigación ayudó a recuperar un poco la democracia, a estabilizar el sistema político? Sí. Creo que el periodismo juega un papel muy importante en eso, en el que la gente sepa, sea conciente, de que alguien está luchando por algo que tal vez el gobierno no hace, que es la lucha contra la corrupción. Eso da, si no fortaleza en la democracia, un sentido de democracia a la gente que le imprime más estabilidad al país. ¿Qué es lo que más pudo aportar usted con los libros y las investigaciones que realizó? Mi aporte es humilde. Lo que quiero mostrarle a la gente cómo son, cómo viven, las personas que influyen en ellos más que los propios políticos. Porque sobre el banco (nacional) que está de alguna manera controlado por dos o tres personas que desde Nueva York, desde su apartamento pueden cambiar tu vida, tú no sabes. Es imperceptible. Ese es el aporte de esos libros: ¿quiénes son esa gente que cambian nuestras vidas como a ellos les dé la gana, de acuerdo con sus intereses? ¿Cree que hubiera realizado tan buen periodismo de investigación sin los conocimientos de Derecho que tiene? No lo sé, pero fue muy útil. A mí nunca me gustó el derecho, pero al final terminé agradecido con él (sonríe). Sí.
Periodismo peruano
¿Qué le parece el periodismo de investigación peruano? Es lo mejor que hay en América Latina. No es por quedar bien con ustedes. Creo que han sido muy perseverantes y han sacado cosas que son producto del trabajo de los periodistas, no investigaciones dependientes de fiscalías y todo eso. Por ejemplo, la falsificación de (un millón de) firmas (por parte del partido oficialista Perú 2000, de Alberto Fujmori. Fue Ricardo Uceda, jefe de la Unidad de Investigación del diario El Comercio en aquel entonces, quien la puso al descubierto): ese es un ejemplo de cómo se debe hacer una investigación periodística.
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